En un mundo que constantemente nos impulsa a «hacer» para «tener», y donde el éxito a menudo se mide por lo material, es fácil perderse en un ciclo interminable de búsqueda sin satisfacción. Como coach de vida y máster coach, he observado cómo esta dinámica afecta no solo nuestros logros, sino también nuestro bienestar emocional y espiritual. En este artículo, exploraremos una perspectiva transformadora: la importancia de ser antes de hacer y tener. Esta filosofía no solo enriquece nuestro viaje hacia el éxito, sino que también nos lleva a una vida más plena y auténtica. 

Ser, Hacer, Tener: Un Enfoque Revolucionario 

Tradicionalmente, se nos enseña a seguir el patrón de «hacer» para «tener», y eventualmente «ser» lo que deseamos. Por ejemplo, trabajamos arduamente (hacer) para comprar una casa (tener), con la esperanza de que esto nos convierta en personas felices y exitosas (ser). Sin embargo, este enfoque a menudo nos deja insatisfechos, siempre persiguiendo el próximo objetivo sin realmente disfrutar del proceso o del resultado. 

La Transformación Comienza con el Ser. 

La clave para una vida genuinamente exitosa y satisfactoria es invertir este proceso. Comienza con el «ser»: define quién quieres ser y cómo deseas sentirte. ¿Quieres ser una persona tranquila, exitosa, compasiva? Encarna estas cualidades ahora, no mañana ni después de alcanzar ciertos hitos. Al convertirte primero en la persona que deseas ser, tus acciones (hacer) y tus resultados (tener) se alinearán naturalmente con tu verdadero yo. 

Encarnar el Ser: Vivir Como Si Ya Lo Estuvieses. 

La práctica de «ser» implica vivir como si ya fueras esa persona que aspiras a ser. Esto no significa engañarte a ti mismo, sino más bien adoptar una actitud y un comportamiento que reflejen tus valores y aspiraciones más profundas. Por ejemplo, si aspiras a ser un líder influyente, comienza a actuar con confianza y decisión en tu vida diaria. Esta transformación interna influirá en tus acciones y, con el tiempo, te llevará a tener los resultados que deseas. 

La Acción Sigue al Ser. 

Una vez que te enfocas en el ser, tus acciones se vuelven más intuitivas y alineadas con tus objetivos. Ya no estás simplemente «haciendo» para «tener», sino que estás actuando de una manera que es coherente con tu ser auténtico. Esta coherencia entre ser y hacer conduce a resultados más significativos y satisfactorios. 

El Fruto de Ser: Tener lo que Realmente Valoras. 

Curiosamente, cuando te enfocas primero en ser, lo que terminas teniendo a menudo supera tus expectativas. No se trata solo de logros materiales, sino también de relaciones más profundas, una mayor sensación de propósito y una satisfacción genuina. En lugar de perseguir ciegamente metas, te encuentras disfrutando de un viaje más rico y gratificante. 

Conclusión: Un Camino Hacia la Autenticidad y Plenitud. 

En resumen, al poner el ser antes del hacer y el tener, no solo transformamos nuestra forma de alcanzar objetivos, sino también cómo experimentamos la vida. Este enfoque nos lleva a un camino de autenticidad, donde cada paso está impregnado de significado y propósito. Como tu coach, te invito a adoptar este enfoque transformador y comenzar a vivir la vida que realmente deseas, una que es fiel a tu ser más auténtico.

Con amor,

Ana María Deik.